GUÍA DE METODOLOGÍA

Cómo plantear el problema de investigación.

Un buen problema no empieza con una solución. Empieza con una situación real, delimitada y sustentada que vale la pena comprender.

1. Describe una situación observable

Presenta qué ocurre, a quiénes afecta y en qué contexto. Evita afirmaciones generales como “hay poca calidad”; indica el lugar, periodo, población y la evidencia disponible que hace visible esa situación.

2. Delimita el alcance

Un tema amplio necesita límites. Define unidad de análisis, ubicación, periodo y aspecto a estudiar. Por ejemplo, en lugar de investigar “el uso de redes sociales”, puedes estudiar la relación entre su uso académico y hábitos de estudio de estudiantes de un programa durante un semestre.

3. Explica por qué importa

Expón las posibles consecuencias, vacíos de información o decisiones que se beneficiarían del estudio. El propósito es justificar la investigación, no asegurar de antemano cuál será el resultado.

4. Formula una pregunta investigable

La pregunta debe corresponder a lo que realmente podrás observar o analizar. Revisa que no sea demasiado amplia, que no contenga una respuesta predeterminada y que pueda atenderse con el tiempo y recursos disponibles.

Comprobación rápida

Si puedes indicar claramente qué estudiarás, con quién, dónde y cuándo, tu problema ya tiene una base sólida. Después, valida el formato con el reglamento de tu universidad.

Solicitar orientación para mi tema ↗